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domingo, 20 de septiembre de 2015

Vuelve 'Cachitos de hierro y cromo', la bendita hemeroteca musical

Es uno de los elementos más temidos de los últimos tiempos. Odiado por políticos y empresarios, es una herramienta capaz de destrozar carreras y desmoronar grandes discursos. La hemeroteca ha causado grandes estragos últimamente pero nos ha dejado uno de los espacios televisivos más bonitos de los últimos tiempos. Este domingo, La 2 estrena la cuarta temporada de uno de sus programas más aclamados: 'Cachitos de hierro y cromo'.

El espacio que presenta Virginia Díaz se ha consolidado en la parrilla, a través de conjugar varios ingredientes que dan como resultado un programa muy redondo. El primero de ellos es la nostalgia, que fluye sin convertirse en algo excesivamente lacrimógeno. Todo lo contrario. 'Cachitos...' despierta la ternura de quién recuerda el pasado con una mezcla entre ilusión y añoranza. Viendo algunos estilismos, letras de las canciones o puestas en escena, las sonrisas y el "¿cómo nos podíamos poner esas cosas?" son inevitables. Y esa es otra de sus claves: la radiografía de España a través de sus programas musicales. Gracias a las actuaciones, se pueden observar las diferentes épocas por las que ha pasado este país de forma sorprendentemente clara. También es un gran acierto el hecho de que cada programa tenga una temática definida para que no parezca un cajón de sastre en el que se emiten actuaciones sin criterio organizativo.

Entre sus puntos fuertes, es necesario destacar la interacción que ofrece el programa a su público. Además de típico hashtag, 'Cachitos de hierro y cromo' va más allá y ofrece la posibilidad de que los propios espectadores sean los que rotulen los vídeos, con premios a los más originales incluidos. Esto hace que los televidentes se sientan parte del programa y lo entiendan como algo suyo, lo cuál repercute en el boca-oreja, hecho fundamental para entender el progresivo éxito que ha ido alcanzando el programa en un día tan difícil como el domingo (con competencia tan dura como 'Salvados', 'GH' o 'La película de la semana').

Y, por supuesto, otro de los ingredientes de esta receta es la necesidad que tiene la televisión de programas musicales. La música es una constante en nuestras vidas y son muchas las personas que echan de menos programas como 'Plastic', 'Tocata' o Música sí'. Incluso los que no vivimos estos espacios los añoramos a través de 'Cachitos...', donde vemos una TV que arriesgaba, era creativa y no estaba encorsetada.

Todo ello aliñado con un maravilloso rastreo del inmenso archivo de TVE da como resultado este programa, que también nos explica de dónde venimos musicalmente hablando. Pero, en mi opinión, la gran enseñanza que nos deja este espacio es que la música ha sido, es y será siempre una parte fundamental de nuestra vida, algo esencial. Y, además, tiene una acertada crítica escondida a Televisión Española:  'Cachitos...' es posible gracias a los programas musicales que ha habido durante décadas en la televisión pública pero, ¿cómo haremos un espacio así en un par de décadas si ahora no hay programas de música? Pero, sobre todo, no recuerda que no siempre cualquier tiempo pasado fue mejor pero que recordarlo siempre es sinónimo de pasar un buen rato.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Así volvió 'Top Chef': menos Chicote, más sadismo y "freestyle cooking"

Las cocinas se volvieron a encender y los cuchillos se empezaron a afilar anoche. Esto es sinónimo de una nueva temporada de 'Top Chef', que volvió a los hogares españoles y lo hizo con un notable éxito de audiencia. El talent culinario agolpó a 2.311.000 espectadores, logrando un 15,9% de share. Fue líder de su franja por delante del estreno de 'Iron Man 3' y el nuevo programa de Bertín Osborne, 'En tu casa o en la mía'. Pese al liderazgo, hay que recordar que es peor primera gala del programa de Alberto Chicote en lo que número de espectadores se refiere, ya que el programa de estreno de su primera temporada lo vieron 3.030.000 televidentes y el de la segunda 2.372.000.


El regreso del espacio, producido por Boomerang, sorprendió gracias a Paco Roncero, la revelación de la noche. El tercer juez en discordia se estrenaba en 'Top Chef' y no defraudó, demostrando que era capaz de ser protagonista y no sólo comparsa de Chicote. Pero su aparición también tuvo parte negativa, ya que se le pudo ver forzando en exceso el papel de "poli malo". El mejor ejemplo es el momento en el que le pregunta a una de las aspirantes que en quién pensaba justo antes de decidir si entraba o no y ella, emocionada, respondía que en su madre. Acto después, Paco le decía que muy bien pero que no iba a tener cuchillos (al menos en esa ronda) y la concursante se volvió a su sitio acordándose de una madre, pero en esta ocasión la de Roncero.

En cuánto al casting, de primeras sólo llamó la atención Oriol, un desquiciado que se cree que ha inventado la penicilina. Su "freestyle cooking" (de la que no haré comentarios porque luego las demandas hay que pagarlas) fue una de las mejores cosas de la noche. El Tamara Falcó de los fogones pide protagonismo a gritos (y alguna que otra cosa más) y promete dejar grandes momentos para el recuerdo. Otro de los momentos estelares  fue cuando Jesús, el cocinero barroco, dijo que había cocinado para Madonna, Julio Iglesias... y para Fernando DiCaprio. No sabemos si el tal Fernando es el primo de Leonardo o un chaval que vive en Burguillo de Osma pero esperamos que disfrutara de la comida.


Aunque es la primera gala, las anteriores ediciones se caracterizaron por establecer unos roles claros desde el principio y así la audiencia tomó partido desde el primer minuto (el villano Marc, el pedante Carlos, el tímido David..). Habrá que ver cómo evolucionan los participantes porque la identificación del público con alguno de los concursantes es una de las claves para que el numerito del share sea satisfactorio. Además, será muy importante la interacción de los jueces con los concursantes y entre ellos mismos. El hecho de que Chicote haya cedido protagonismo en el show es un aspecto realmente positivo porque, si bien Alberto es un animal televisivo todoterreno, su excesiva presencia puede saturar y con ello se perdería un gran comunicador.

Como en las anteriores ediciones, la fotografía, producción y decorados no cambian, un acierto ya que es uno de los puntos fuertes del programa. Hay mucha expectación sobre las novedades que tendrán lugar en esta tercera temporada (más famosos, más exteriores, cambio de país) pero el primer programa ha dejado un buen sabor de boca. El próximo martes, más y ¿mejor?