lunes, 3 de octubre de 2016

'Mi casa es la tuya' recupera a Chiquito de la Calzada para rendirle el homenaje que merece

Llegó sin hacer ruido y consiguió revolucionar a todo un país. Pocas veces se ha dado un fenómeno cultural tan grande como el que protagonizo Gregorio. Para añadir más factores inverosímiles a esta historia, el éxito le llegó a los 62 años y en una plaza muy diferente a la suya. Sin duda, la vida de Chiquito de la Calzada necesitaba un especial a su altura y 'Tu casa es la mía' ha cumplido este cometido con bastante acierto.

El programa tiró de nostalgia y recuperó la figura de uno de los mayores exponentes de la cultura popular de finales de siglo. Y Chiquito, pese a la edad, demostró ser un cúmulo de arte incontrolable, exhibiendo esa naturalidad surrealista que le hizo eterno. Porque hay personas que nacen con duende, con ese algo que no se compra en los mercados, que consigue sacar una presencia con sólo alzar las cejas. Y Chiquito, que se inventó él solo un idioma, sigue conectando con el público de una manera única, especial.


Con una entrevista muy bien guiada por Bertín, Chiquito rememoró su vida, entre la pobreza de su niñez y Paquita, el amor de su vida, pasando por las anécdotas en Tokio o 'Al ataque'. Además, se sucedieron los testimonios de muchos profesionales que han compartido con él vivencias de todo tipo (especialmente entrañable la aparición de Manolo Sarriá). Quizás se echo de menos la aparición de personas de la calle que recordaran como influyó el 'universo Chiquito' en la sociedad. Además, el espacio contó con la aparición estelar de Paz Padilla, bastante contenida y muy bien en su papel de hilo conductor.

La historia de Chiquito es un ejemplo más de cómo alguien al que algunos desprecian (esos supuestos intelectuales que no conocen nada más allá de su ego y que consideran que los gustos de la mayoría son vulgares) consigue marcar a todo un país. Pero su caso es más reseñable aún, dado que lo consiguió a través de uno de los fenómenos más primitivos pero también más necesarios en la sociedad: la risa. Larga vida a Chiquito y larga vida a la gente que hace feliz a los demás.

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